El aumento de pecho puede mejorar su apariencia y su
autoestima, pero no necesariamente cambiará la apreciación
que los demás tengan de Vd. Antes de decidirse por
esta cirugía piense cuidadosamente cuales son sus expectativas
y discútalas con nosotros.
El aumento de pecho, también conocido como Mamoplastia de aumento, es un procedimiento
quirúrgico que trata de mejorar el tamaño y la silueta del busto femenino.
Puede ser empleado como procedimiento puramente estético, para mejorar la apariencia
cuando los pechos son de diferente tamaño o como complemento en la cirugía reconstructiva
de mama.
Los mejores candidatos para un aumento de pecho son aquellas personas que buscan mejorar la silueta de su pecho o, sencillamente, aumentarlo de volumen. Tenga presente que este procedimiento no tiene porque proporcionarle mejores relaciones con los demás o una silueta “ perfecta “. Discuta sus expectativas con nosotros si quiere obtener un buen resultado. Un aumento de pecho puede realizarse junto a otras técnicas de remodelado corporal para mejorar la silueta de forma más amplia.
Un aumento de mamas nunca debe ser realizado en mujeres que presentan alguna infección activa en su cuerpo, en mujeres con presencia de lesiones malignas o premalignas, en mujeres con alteraciones de la coagulación de la sangre o en la cicatrización de los tejidos, en mujeres con debilidad en el sistema inmune o en mujeres que están o pudieran estar embarazadas. Cualquier paciente con una enfermedad mental en tratamiento debería esperar a la estabilización o resolución de su estado. Algunas de estas circunstancias suponen una contraindicación temporal, otras suponen una contraindicación absoluta.
Existen actualmente varios tipos básicos de prótesis de
mama. Todas las ellas están formadas por una “bolsa” fabricada
en Silicona de grado médico y de superficie lisa o rugosa.
Su contenido puede ser de dos tipos. Un tipo de prótesis esta
rellena de gel de Silicona de grado médico y alta cohesividad y
el otro tipo contiene suero salino en su interior. En la actualidad
son los dos únicos tipos cuyo uso está autorizado sin restricciones
por parte del Ministerio de Sanidad. La cohesividad
del gel es un aspecto muy importante ya que impide que
el contenido salga fuera de la prótesis aún estando la cubierta
rota.
En cuanto a la forma existen dos tipos básicos. Las clásicas
tienen forma redonda y las anatómicas tienen forma similar
al pecho y proporcionan, en teoría, resultados estéticamente
más perfectos en algunos pacientes. El último modelo en
aparecer es la prótesis anatómica asimétrica, que mejoraría,
aún más, los resultados de las prótesis anatómicas convencionales
en casos concretos. Estos últimos son implantes rellenos
de gel de silicona cohesivo que presentan formas diferentes
para la mama derecha y para la izquierda. Cualquier tipo de
implante anatómico debe ser colocado correctamente y con
una orientación perfecta para garantizar un resultado estético
adecuado. Igualmente
esta orientación debe mantenerse a largo plazo ya que una rotación del implante
una vez colocado obliga en muchas ocasiones a reoperar para enderezarlo.
En cualquier tipo de prótesis los tamaños se eligen según la anchura de la misma y de su
perfil (o altura). En general suelen existir tres perfiles: bajo, medio y alto. En nuestra
practica habitual empleamos uno u otro implante con sus características peculiares
(forma, tamaño y perfil) según las características de cada paciente y del resultado que
desee conseguir.
Piense que como todos los tratamientos en Cirugía Plástica, cada paciente es diferente y
tiene unas necesidades básicas que es necesario tener en cuenta para conseguir el mejor
resultado posible.

Al final de este folleto podrá encontrar información sobre el aumento de mamas mediante
el empleo de injertos de grasa.
La cirugía del aumento de pecho está considerada como un procedimiento seguro pero no exento de los riesgos inherentes a cualquier operación y de complicaciones propias de este procedimiento.
Dentro de las complicaciones asociadas a esta operación, quizá la más frecuente, está lo que denominamos “contractura capsular”.
Esto ocurre en un porcentaje muy bajo de pacientes (1%-2% aproximadamente) y consiste en la contracción de la “cicatriz”
que se forma alrededor de la prótesis. Si esta contracción es lo suficientemente intensa (grados III y IV) puede llegar a producir la
deformación del pecho. Las contracturas son generalmente leves (Grados I y II) y muchas veces no requiere tratamiento; cuando es
intensa o repetitiva puede obligar a la retirada de la prótesis. Para solucionar adecuadamente una contractura capsular severa es
necesario extraer las prótesis durante la operación y eliminar todo el tejido capsular si es posible. Aunque non es obligatorio, si resulta
aconsejable colocar implantes nuevos.
En ningún estudio se ha demostrado que las prótesis de mama produzcan cáncer o que retrasen su correcto diagnostico. Sí, es
necesario que sepa que cuando se someta a un control radiológico de la mama (mamografía) deberá informar al radiólogo que lo
realice que Ud. lleva una prótesis ya que su realización puede estar dificultada o la imagen puede resultar alterada. En raras ocasiones
se han comunicado roturas de implantes debido a mamografías inadecuadamente realizadas. Aconsejamos la realización de
mamografía previas a la operación que sirvan de control para futuras exploraciones. Como en cualquier cirugía, pueden aparecer
problemas derivados de un sangrado excesivo o de la infección de la prótesis.
Aunque no se deben considerar como complicaciones, algunas mujeres pueden notar
alteraciones en la sensibilidad de los pezones o en otras zonas de los pechos. Estos síntomas
suelen desaparecer en poco tiempo y muy raras veces son permanentes. No existe evidencia
que indique que la presencia de una prótesis de mama afecte a la fertilidad o a las gestaciones.
Tenga en cuenta que si tiene un embarazo después de operada, sus pechos pueden sufrir cambios
de tamaño y silueta. Debe tener también en cuenta que cualquier mama operada puede
tener alterada la capacidad de producir leche.
De forma ocasional y, generalmente, derivados de accidentes, las prótesis de pecho pueden
romperse o rasgarse. Si esto ocurriese será necesaria una segunda intervención para retirarlos
o sustituirlos. En la actualidad la alta cohesividad de los geles de silicona impiden su derramamiento
en caso de rotura, lo que resulta una seguridad añadida fundamental. La detección
de un implante roto durante el postoperatorio no constituye una emergencia médica, pero es
conveniente tratarla lo antes posible para sustituirlo por otro nuevo. En cuanto al tiempo que
duran los implantes de mama no existe una opinión unánime debido a numerosos factores,
entre otros el rápido desarrollo de la tecnología de fabricación. Como norma empírica se
aconseja realizar una exploración minuciosa (Incluyendo Mamografía, Resonancia Magnética
y/o TAC) o plantearse un recambio antes de los diez años. Como podrá entender estas cifras
cambiarán en el futuro.
No debe asustarse por todo lo indicado ya que se trata de situaciones
muy poco frecuentes y controlables. Sí, es necesario que Ud.
conozca y entienda la naturaleza de esta operación. Nosotros
estaremos encantados de solucionar en todo momento cualquier
duda que pueda tener.
El procedimiento suele realizarse bajo anestesia general quedando
el paciente ingresado unas horas tras la operación. Normalmente realizamos estas operaciones de forma ambulatoria y sólo en algunas ocasiones recomendamos ingreso hospitalario.
Si este fuera necesario suele reducirse a una noche.
El método para introducir la prótesis dependerá de su anatomía, del
tipo de prótesis y de nuestras recomendaciones. Las incisiones suelen realizarse
en el pliegue que existe bajo el pecho, en el borde de la mitad inferior
de la areola o en la axila. La vía areolar proporciona una visión directa
excelente y capacidad para realizar las modificaciones necesarias en la
glándula o el bolsillo con una cicatriz muy camuflada. La vía inframamaria
proporciona las mismas ventajas pero con una cicatriz normalmente más
visible. Suele ser la elección principal para introducir prótesis anatómicas
debido a que la orientación de estas debe ser exquisita. La vía axilar es adecuada
cuando no se desean las incisiones anteriores o no son posibles (por
ejemplo una areola muy pequeña). Desde cualquiera de las incisiones descritas
se puede implantar una prótesis subfascial o submuscular.
Sea cual sea la vía empleada el cirujano creará un “bolsillo”, bien detrás del músculo pectoral, bien detrás de la fascia o envoltura que rodea al músculo, donde introducirá la prótesis. En nuestra práctica habitual elegimos la forma y el tamaño del implante según las características anatómicas del paciente. Para determinar el tamaño y la forma del implante medimos con detenimiento, en el estudio preoperatorio, el pecho y el tórax de los pacientes, así como el tamaño y la altura de las areolas y la relación de la glándula con el músculo. También es imprescindible medir el espesor de la cobertura de piel y grasa en la parte alta del pecho y en el área del surco (pinch test). De esta manera se consiguen los resultados más naturales. La posición submuscular suele ser la más adecuada en la mayoría de los casos. Proporciona una cobertura excelente evitando que se note o palpe el borde del implante, particularmente en pacientes delgados. También facilita más la exploración manual o mediante imágenes. La posición subfascial es más adecuada para mamas tuberosas o con constricción en la parte inferior del pecho así como para mamas levemente caídas. Exige una cobertura de tejidos más gruesa para evitar efectos indeseados como la palpación o “visualización” del implante. La desventaja principal de la localización submuscular es que los implantes se moverán con la contracción del músculo pectoral. Igualmente los pacientes que realicen ejercicio físico muy habitual o intenso no deberían recibir un implante submuscular. No se debe olvidar que debe existir armonía entre el pecho y la región abdominal y caderas. Es por esto que en ocasiones se combina el aumento de pecho con una liposucción.

El paciente debe ser consciente de que aumentar el pecho en exceso (por encima de una copa C) no suele estar indicado y
tampoco es aconsejable en la mayoría de los pacientes con unas dimensiones corporales estándar. Aumentos exagerados son poco
naturales y deterioran el pecho con más rapidez obligando en muchos casos a su retirada y a aumentar el número y tamaño de
cicatrices para remodelar la mama resultante. Para pacientes con unas dimensiones corporales estándar y que posean un mínimo
de tamaño glandular, no suele estar indicado un aumento con prótesis mayores de 350 cc.
Una vez terminada la operación colocaremos un vendaje muy liviano y un sujetador y/o una banda pectoral. Transcurrido un
tiempo prudencial el paciente podrá abandonar el hospital.
De forma simultánea al aumento mamario se pueden realizar maniobras accesorias sobre la glándula, la areola o el pezón. Es
relativamente frecuente la extirpación de uno o varios quistes mamarios que han sido visualizados
previamente en un ecografía o mamografía. El radiólogo, no obstante, determinará la
importancia de biopsiarlos o retirarlos durante la operación ya que prácticamente la totalidad
son benignos. Durante la misma operación de aumento pueden ser corregidos los pezones hipertróficos
o los pezones invertidos o umbilicados. En el caso de los pezones hipertróficos la
reducción de su tamaño suele ser aconsejable ya que de lo contrario el aumento de volumen
mamario puede producir un empeoramiento en la apariencia. En el caso de los pezones invertidos
o umbilicados los conductos galactóforos se encuentran
retraídos y por tanto deben ser liberados
para permitir que el pezón pueda salir al exterior. En casos leves la propia presión que la
prótesis ejercerá sobre el pezón hará que éste salga al exterior. Este tratamiento podría
entorpecer una futura lactancia materna.
Las areolas excesivamente grandes o ligeramente caídas se beneficiarán de una reducción
de tamaño y/o una recolocación en un a posición más alta (mastopexia periareolar). En
estos casos las incisiones se colocarán al rededor de toda la areola para permitir la extirpación
del exceso de areola y su recolocación en un nivel más adecuado.
Dentro de las múltiples variantes que existen en la conformación del pecho femenino hay dos que por su posible severidad son importantes ya que pueden llegar a limitar el resultado final que se puede obtener.
- Mamas con constricción.Ya se ha explicado la importancia que la elasticidad y cobertura
de los tejidos tiene en la consecución de un resultado estético determinado. El implante elegido
deberá estar cubierto, lo mejor posible, por los tejidos del paciente y, a su vez, estos deberán tener
una elasticidad adecuada que permita su acomodación a l nuevo volumen. Cuando el polo
inferior de la mama (la porción que queda por debajo de la areola y pezón) está demasiado rígido
y muchas veces carente de surco submamario puede resultar difícil conseguir que se redondee
adecuadamente y que se forme un surco nuevo. En mamas con constricción el polo inferior está
aplanado y, a veces, cóncavo en vez de convexo. En estas circunstancias es preciso liberar la glándula
de la piel e incluso abrir ambos en su interior (como lo haríamos con los gajos de una naranja)
para obligar a esta adaptación. La creación de un surco inexistente debe ser muy cuidadosa para facilitar aún más la adaptación.
En los casos con constricción suele estar indicado un abordaje subfascial o el llamado submuscular parcial. Como podrá entenderse
cuanto mayor sea la constricción mayor será la dificultad para redondear esta parte del pecho, cosa que suele conseguirse en no
menos de tres a seis meses. Para facilitar más el resultado también se recomiendan implantes de alto perfil o, mejor, implantes anatómicos
de perfil alto o medio. La vía areolar, si es posible, suele ser la mejor opción.
- Mamas tuberosas.El extremo de severidad de una constricción suele participar en la generación de una mama tuberosa. En estos casos la constricción suele ser moderada o severa y se acompaña de un volumen mamario pequeño que suele estar herniado a través de una areola grande. En conjunto algunas pacientes lo comparan con una “seta”. Las mamas tuberosas deben ser abordadas de igual manera que los casos de constricción. Además es imprescindible eliminar el exceso de areola y recolocar el tejido mamario herniado en una posición adecuada. El abordaje, por tanto, obligatorio es una incisión al rededor de toda la areola. Como en los casos de constricción, la severidad de la tuberosidad determinará que grado de mejora estética se puede conseguir. En casos muy agresivos puede incluso ser necesario realizar la cirugía en dos tiempos. En el primero se coloca un expansor mamario (similar a los de reconstrucción después del cáncer) para dilatar todos los tejidos. En un segundo tiempo se sustituye por una prótesis definitiva y se recoloca la glándula y la areola.
- Sinmastia.Se conoce como sinmastia cuando los bolsillos de ambas prótesis mamaria se encuentran
total o parcialmente comunicados. Esta situación se puede corregir quirúrgicamente aunque no
suele resultar sencillo. En función de la severidad de la sinmastia se pueden optar por varias opciones
quirúrgicas. En cualquiera de los casos será necesario explantar las prótesis durante la reconstrucción
para no dañarlas durante la cirugía. Casos leves pueden ser resueltos en ocasiones mediante
el cierre y remodelación de los bolsillos donde se encontraban las prótesis. Casos más severos requieren
muchas veces la creación de nuevos bolsillos en planos diferentes y cierre de los antiguos
para asegurar que no se vuelve a repetir la situación, cosa que es posible.
Al terminar la operación permanecerá en observación durante unas horas. Lo habitual es que a media tarde pueda abandonar
el Hospital si no existe ninguna contraindicación. Si valoramos una condición poco favorable se quedará ingresada esa noche. Podrá
sentirse fatigada y dolorida durante unos días. Estas molestias suelen responder a los analgésicos habituales tomados regularmente.
Si estas molestias no son severas podrá realizar una vida casi normal en unas cuarenta y ocho horas, lo que supone prescindir
en gran medida de ayuda ajena. La movilidad de los brazos debe ser natural aunque restringida, evitando cualquier esfuerzo o
levantamiento de brazos. A partir de los cinco a siete días podrá aumentar la movilidad de los brazos y realizar pequeños esfuerzos.
En ocasiones es posible ya conducir un automóvil. Normalmente las heridas se cierran con puntos reabsorbibles por lo que no es
necesario retirarlas.
Es normal que los pechos puedan estar algo amoratados e hinchados después de la operación; la inflamación desaparece habitualmente
en tres a cinco semanas. No es necesario retirar ningún tipo de sutura ya que todas son reabsorbibles. Habitualmente
podrá realizar un trabajo sedentario en unos cinco a siete días.
Probablemente notará que los pechos están sensibles al tacto durante unas dos a tres semanas, y es durante este tiempo cuando
deberá evitar el contacto físico directo. Posteriormente, o cuando esa “sensibilidad” haya desaparecido, Ud. podrá tener un contacto
físico habitual.
Salvo que en su caso se hayan usado prótesis anatómicas, deberá masajear el pecho desde la segunda semana de postoperatorio.
Los masajes tienen por objeto movilizar la prótesis dentro de su bolsillo para que este permanezca amplio y facilite un resultado
natural. La no realización de los masajes o su incorrecta realización puede también incrementar el riesgo de encapsulación. Las
prótesis anatómicas no deben masajearse ya que su macrotextura debe “adherirse como un velcro” a sus tejidos y los masajes lo
impedirían. Esta adherencia impide la descolocación del implante y reduce también la encapsulación.
Aunque las cicatrices puedan estar enrojecidas durante unos meses finalmente se suavizan y toman un tono mas normal. En
raras ocasiones estas cicatrices pueden ser de carácter hipertrófico o queloideo, en cuyo caso necesitaran tratamiento medico y/o
quirúrgico. En todo momento estaremos a su disposición para controlar que el postoperatorio es el adecuado.
La intervención de aumento mamario puede ser una opción muy adecuada para Vd siempre y cuando reúna las condiciones
descritas y acepte las limitaciones que, hoy por hoy, tiene cualquier procedimiento cosmético. Piense que será necesario cuidar y
supervisar su pecho para que el resultado y su satisfacción sean lo más longevos posibles.
Si está en edad de realizarse controles mamográficos rutinarios, estos podrán ser continuados después de la operación. No se
olvide advertir al técnico que realice esta prueba sobre la presencia y localización de las prótesis. Otros controles inecológicos como
la autoexploración, ecografías, etc., también podrán seguir siendo realizados como de costumbre.
Aunque la remodelación estética de la mama mediante injertos de grasa se lleva realizando más de cien años, en la década de los ’80 la Sociedad Norteamericana de Cirugía Plástica impuso una moratoria sobre esta técnica por que podría enmascarar o dificultar el diagnóstico del cáncer de mama. En la actualidad es un procedimiento que ha retomado nuevos bríos e interés. Por un lado la técnica de injertos de grasa (lipoestructura, lipoimplante, etc.) ha mejorado ostensiblemente elevando enormemente el porcentaje de casos con buenos o excelentes resultados a medio y largo plazo. Por otro lado y debido a este éxito, el porcentaje de calcificaciones que se producen se ha reducido drásticamente y en su número y apariencia no difieren de las que aparecen con otros procedimientos mamarios como la reducción mamaria, el aumento con prótesis de silicona o la mastopexia. Por tanto podemos decir que el aumento mamario con injertos de grasa es una técnica fiable y que no enmascara un cáncer de mama si la paciente lleva los adecuados controles y revisiones. En la actualidad se realiza de forma rutinaria en todo el mundo, no existiendo moratorias más que en EEUU y Francia. Tampoco se han publicado, hasta la fecha, estudios que relacionen esta técnica con el cáncer de mama.
La técnica y las premisas no difieren en mucho de otras formas de lipoimplante. Se trata de que la paciente disponga de una
cantidad de grasa suficiente como para poder realizar un aumento de volumen significativo. La grasa subcutánea de una o varias
zonas corporales será aspirada de manera específica y mediante un instrumental adecuado hasta conseguir el volumen necesario.
Posteriormente se procesa adecuadamente para obtener la población celular en mejores condiciones de ser implantada.
Las prótesis de mama tradicionales se alojan en el espacio retropectoral o retromamario y crean un efecto volumétrico directo.
El lipoimplante será realizado a través de múltiples puntos de punción, implantando minúsculas cantidades de grasa de forma entrecruzada
en el espacio retropectoral, retromamario y subcutáneo. La distribución de la grasa en cada mama y en cada paciente
puede personalizarse al máximo colocando las cantidades necesarias en los lugares donde más interese.
La operación puede realizarse bajo anestesia local con sedación o, mejor, con anestesia general. Su duración es sensiblemente
mayor que el aumento con prótesis debido al trabajo añadido de la extracción de grasa y a la exquisita técnica que debe emplearse
en la implantación.
Los factores a favor de esta técnica son claros. Por un lado mejoraremos la silueta corporal extrayendo grasa acumulada; el
aumento se realizará con los tejidos propios del paciente evitándose efectos secundarios de las prótesis como la encapsulación, rotura
de la prótesis, adenopatías, etc.; la colocación de la grasa puede ser todo lo selectiva que se quiera colocando las cantidades justas
en cada lugar según deseos del cirujano y/o el paciente; finalmente el proceso de envejecimiento mamario es totalmente natural.
Como factores en contra podemos señalar que se trata de un procedimiento más largo (en torno a las dos horas como mínimo),
la paciente debe disponer de cantidad suficiente de grasa donante para cumplir con el volumen necesario que asegure un resultado
final optimo, se necesitan al menos dos procedimientos y a veces tres y no todos los tipos de mamas pueden ser tratados. En algunas
pacientes con prótesis retromusculares se puede sustituir la prótesis por grasa.
Como en cualquier procedimiento de cirugía mamaria los controles postoperatorios son muy importantes. Ud deberá realizar
controles mamográficos e incluso resonancias para supervisar el estado de la grasa y de su glándula mamaria (igual que debería
hacerlo para supervisar el estado de las prótesis). Su Ginecólogo podrá realizar las revisiones oportunas como de costumbre. Hasta
la fecha las calcificaciones que aparecen tras un aumento mamario mediante lipoimplante se suelen diferenciar con facilidad de las microcalcificaciones típicas del cáncer de mama. Un porcentaje muy elevado de otras cirugías de mama (aumento reducción o
mastopexia) también presentan calcificaciones en el postoperatorio. Incluso pacientes sin cirugías mamarias previas pueden presentar
calcificaciones. No obstante, si en una mamografía o en una resonancia magnética se detectaran calcificaciones o signos sospechosos
de cáncer de mama entraría en el protocolo adecuado para realizar más pruebas o incluso biopsias. Los pacientes candidatos para este tipo de cirugía deben tener claro que los controles postoperatorios en su caso deben ser igual de estrictos que en los de las prótesis de mamas. Puede visitar este enlace si desea conocer más sobre los microinjertos de grasa y la terapia celular.
Recientemente ha aparecido un ácido hialurónico de alta reticulación diseñado para rellenos corporales y que dura alrededor de un año. Se implanta detrás de la mama en volúmenes moderados (no más de 100 cc) con lo que no se suele llegar a conseguir una talla más de la actual del paciente. Inicialmente los estudios realizados (a un año vista) no parecen revelar ningún efecto secundario.
Quizá su mayor inconveniente sea que se reabsorbe y su elevado precio.
Dr. Juan Monreal
Médico
Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora
Presidente de la Asociación Española de Cirugía Estética Plástica
Miembro de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética
Miembro de la International Society of Aesthetic Plastic Surgery
Miembro de la International Federation for Adipose Therapeutics and Science
Hospital San Rafael
C/ Serrano, 199
28036 Madrid
C/ Serrano, 207 - 1º planta
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